En el mercado mandan las percepciones

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Existen un sinfín de juegos, trucos y dinámicas que nos demuestran que nuestros cerebros nos engañan, que la percepción que nuestro cerebro nos ofrece del mundo difiere en muchas ocasiones de aquello que realmente es.

Esta alteración de la «realidad» se hace más relevante cuando el contexto nos condiciona, es por ello que algunas tiendas de ropa se esfuerzan en tener cada vez un mobiliario, atmósfera, olor y música ambiente más y más sofisticados. En ese contexto, una prenda se verá más lujosa y el precio de esa prenda será percibido como económico «para lo que es».

Por lo tanto, ser capaces de modificar la percepción de valor de nuestros productos o servicios a la hora de desarrollar nuestro negocio, de emprender, o si queremos simplemente vender más o mejorar nuestras ventas, pasa por ofrecer una propuesta comercial con un mayor valor percibido por nuestros clientes.

Conociendo los elementos que componen el análisis que de forma automática hacemos de cada compra significativa a la que nos enfrentamos, podemos mejorar nuestra propuesta de valor al reducir las incomodidades y las inseguridades a las que el cliente se enfrenta al comprarnos a nosotros. Por medio del incremento de prestaciones que le proporcionamos al elegirnos como opción de compra y, cómo no, logrando incrementar las emociones que le produce disponer de nuestro artículo o disfrutar de nuestro servicio o reduciendo el precio que cobramos por él.

Por supuesto, si queremos crear una empresa con futuro, de éxito, antes de ir a reducir el precio del producto o servicio con el objetivo de conseguir más clientes, es nuestra obligación trabajar el resto de factores que alteran la percepción de valor con el objetivo de lograr… ¡vender más, sin sacrificar el beneficio!.

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