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    Busca tu nicho de mercado, si quieres construir una empresa de éxito.

Busca tu nicho de mercado, si quieres construir una empresa de éxito.

¿Estás pensando en emprender, en desarrollar un negocio pero no sabes cómo empezar a darle forma?.

¿Te gustaría saber cómo se construye una idea de negocio?.

Si la respuesta es si, no te pierdas el podcast de hoy: “Busca tu nicho de mercado si quieres construir un negocio de éxito”.

¡Empezamos!

En muchas ocasiones, cuando hablo con una persona que está pensando en emprender y le pregunto qué va a hacer, me encuentro con respuestas del tipo:

«Tengo una idea a la que le estoy dando forma.»

«Todavía no lo tengo claro y espero que me venga la inspiración para tener esa idea de qué hacer.»

Y cuestiones similares.

Lo que nunca escucho es algo del tipo:

«Todavía no sé que voy a hacer, lo único que sé es para quien lo voy a hacer.»

Y es que siendo esta la respuesta más acertada desde el punto de vista de construir un emprendimiento de éxito, es la menos común porque parece que en el imaginario colectivo está anclada la percepción de que emprender es una cuestión de fortuna, de inspiración e incluso, casi mágica.

Es posible que esta imagen que muchos tienen en su cabeza de lo que es crear un modelo de negocio, parta de los destellos deslumbrantes que provocan aquellos negocios que prosperan y llegan a ser masivos o incluso universales.

Lanzar un negocio masivo es algo que está limitado a grandes corporaciones con inmensos recursos, para un emprendedor es casi imposible, por no decir imposible, desarrollar un negocio yendo a competir por un mercado masivo.

Pero lo que es todavía más peligroso y menos interesante…, es que si bien, abordar un mercado competido, implica a lo mejor más ventas, y la potencialidad de un mayor volumen de negocio, por existir una buena tarta de consumo en el mercado al que tratamos de seducir, seguro que esas ventas serán a un margen económico menor, justamente por ser un mercado competido.

Otro de los “males” de ir a un mercado masivo y altamente competido, es que, lo natural y lo habitual que sucede, es que sucumbamos a desarrollar modelos de negocio contaminados por las soluciones existentes, que imitemos en cierta medida a la competencia, a estas soluciones que ya existen en el mercado y por lo tanto que nos mostremos ante el público como uno más de lo mismo o con una débil diferenciación.

Los mercados competitivos destruyen los beneficios económicos, así que mejor ¡lucha por tu nicho!.

Como emprendedores, antes de realizar nuestra concepción de productos y servicios, debemos tratar de identificar un público objetivo muy, pero que muy concreto y específico, nuestro nicho de mercado al que nos vamos a dirigir, una porción del mercado tan singular que nadie, o muy pocas empresas, se hayan parado a satisfacerles algunas de sus necesidades o carencias con la suficiente concreción y digamos… «cariño», de tal forma que si nosotros nos acercamos bien a este público para entenderlo, y para darles una solución más adecuada seremos capaces de ofrecerles una propuesta de valor clara, singular, superior y no simplemente una adaptación estética de una propuesta generalista como ocurre en infinidad de ocasiones…

Las disrupciones de valor significativas, por lo general se construyen a través de centrar el foco y la prestación de valor en la satisfacción de las demandas y las necesidades de un público muy concreto de una forma que ni ellos mismos habían imaginado.

¿De donde parte facebook?: De construir la red social de un campus universitario.

¿De donde parte el iPhone?: De ser el teléfono hecho para hacer las delicias de los geeks más fanboys de Apple que no veían colmadas sus expectativas más freakis con los terminales móviles de la época.

Cuando pensamos como emprendedores, muchas veces nos vemos influídos por interpretar los productos o servicios en su madurez, cuando ya han crecido y parece que estén diseñados para la universalidad, que son válidos para un amplio espectro de la población: todo el mundo usa facebook…, hasta mi padre tiene un iphone…

Sin embargo, este éxito global no es posible alcanzarlo si antes no somos exitosos en nuestro nicho de mercado, con nuestros early adopters, que se convertirán con su adopción de uso y con el consumo de nuestros servicios en los embajadores hacia la conquista de otros segmentos del mercado a los que en un principio no nos dirigíamos cuando desarrollamos nuestro producto.

Hacer el ejercicio de ser el que ofrece la mejor propuesta de valor para un nicho del mercado, es algo que para nada es sencillo ni trivial y que podemos caer en hacerlo de una forma poco profunda y carente de valor, porque trabajar una empresa en un nicho de mercado no es llenarse de atributos sin valor, de trivialidades para parecer único para ese nicho porque si lo hacemos así, nos puede pasar que al vernos “disfrazados” por esos adornos, nos engañemos a nosotros mismos con el pensamiento de que lo hemos logrado, que dominamos el mercado con nuestra propuesta única y que no existe competencia para nosotros en nuestro nicho de mercado…

Es un error frecuente caer en pensamientos falaces de este tipo, caer por así decirlo en el autoengaño al definir nuestra singularidad y nuestro valor único.

Veámoslo con un ejemplo:

Pongamos el caso de que estés pensando en ofrecer comida típica australiana en tu ciudad, puedes pensar que eres único y que eres dueño de todo el mercado. Nadie más tiene una oferta como la nuestra… «si quieres comer comida Australiana… tienes que venir a nuestro restaurante….»

Este supuesto sería válido si el mercado relevante para tí en tu ciudad fuese el de aquellos que quieran comer comida Australiana, pero ¿qué pasa si el mercado real al que le aportas valor es el mercado de aquellos que quieren disfrutar de novedades y opciones de menú singulares cuando salen a cenar?.

Compites entonces con restaurantes tailandeses, japoneses, mexicanos, griegos, turcos…, y lograr ser el de mayor valor para este público ya no es algo tan trivial como si te “autoengañas” determinando erróneamente tu mercado.

Por lo tanto, reordena tu mente, crea nuevos esquemas mentales en tu pensamiento para comenzar a pensar primero en ¿QUIÉN ES TU CLIENTE?.

Tras saber claramente quién es tu cliente, haz una lista de las necesidades que identificas que tiene mal satisfechas o que se podrían mejorar tal y cómo las está satisfaciendo hoy en día, y finalmente, trata de buscar conexiones entre tus capacidades de ofrecer al mercado productos o servicios con estas necesidades mal satisfechas que has determinado.

¿Puedes ofrecerlas de una forma superior?, es decir, ¿puedes ofrecerlas con más prestaciones?.

¿O puedes ofrecerlas con menor incomodidad para su compra?.

¿Puedes quizás ofrecerlas con una menor inseguridad para el comprador?.

¿Puedes ofrecerlas con una emoción o vinculación emotiva mayor que el consumo actual que están haciendo?.

Y en última instancia y solo si no tienes capacidad para ofrecer una respuesta afirmativa a las anteriores preguntas… ¿puedes ofrecerle una solución más económica que la que consumen actualmente y que para ti sea un negocio rentable?.

Si puedes responder afirmativamente a estas preguntas, tienes entre manos un emprendimiento con alta potencialidad de éxito, así que decídete a plantar esa semilla y a comenzar a regarla, a mimarla y a atenderla con cariño constante hasta convertirla en un árbol robusto que ni el viento (las circunstancias) ni el embiste de un animal (o competencia) sea capaz de tumbar.

¿Qué opinas?. ¿Vas a dejar de pensar tanto en buscar una idea inspiradora y a comenzar a explorar nichos de mercado a los que atender?.

Si lo haces, te garantizo que será muy provechoso para ti.

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